Los militantes del grupo de gestión del teatro Diagonal, donde el millonario actúa, se acusan unos a otros de haber rematado a un “capitalista” la sala que construyeron los obreros marplatenses de principios del siglo XX. Por Gonzalo Sánchez Los anarquistas marplatenses de principios de siglo XX, obreros que arribaron desde Buenos Aires para trabajar como peones de la aristocracia veraneante, ardieron entre debates en ese espacio que ahora recibe camiones, técnicos, papparazzis, vedettes y cuerpos quirúrgicamente torneados, tostados un poco al sol y otro poco gracias a la magia de alguna pomada. El circo ruidoso de Ricardo Fort invadió hasta el último pasillo del teatro Diagonal y el escándalo desatado –una parte de él– no se emite por TV. Se cocina en blogs y en foros de diarios locales, donde los viejos integrantes de la cooperativa que gestionó la sala durante casi un siglo se acusan unos a otros de haber cedido el inmueble, vía gobierno bonaerense, al mejor postor: en este caso, al...
Un fan club no apto para gente con problemas de envidia