Detrás del gesto torvo, la mandíbula cuadrada de “Terminator” y la coraza de músculos que lo recubre, Ricardo Fort es un tipo sensible. Al menos en la intimidad de su hogar y frente a sus dos hijos, el hombre del momento no duda en mostrar su veta más tierna. Felipe y Marta tienen seis años y fueron bautizados de esa manera en honor a la mamá de Ricardo y al abuelo paterno y factótum del emporio chocolatero que lo dotó de su inmensa fortuna y, a la postre, de su fama mediática y mediata. Las revelaciones privadas de Fort fueron dosificadas. Al principio de su explosión, nada se supo de la paternidad. Luego, con un personaje ya más asentado en la farándula local, el heredero se encargó de detallar el procedimiento por el cual sus hijos fueron concebidos. Tampoco eludió contestar aspectos de su cotidianidad como padre. “Es un modelo muy educado, que realmente sabe cómo lucir bien para la cámara. Fue muy paciente y dulce con sus hijos. Puede mirar con fiereza y en forma intimidante, pero ...