Los Fans dicen:

Dos fenómenos del nuevo tiempo


Susan Boyle y Ricardo Fort Hijos de la web y la TV, la pobre escocesa y el millonario argentino tienen mucho en común.

Ricardo Fort y Susan Boyle, el millonario argentino y la desempleada escocesa. Ambos han recibido el 2010 cosechando los frutos de una fama veloz adquirida en 2009. Con biografías antagónicas, comparten un estilo de construcción mediática. Aquí, las semejanzas y diferencias entre ambos cantantes:

La TV y la web. Hijos de su tiempo, Boyle y Fort alcanzaron notoriedad gracias a la televisión e Internet. Él empezó grabando y subiendo a Youtube sus días de millonario excéntrico con el formato de un reality show. Marcelo Tinelli miró los videos y descontó que el empresario chocolatero era una celebridad televisiva en ciernes. Lo llevó a ShowMatch (El Trece). Desde entonces, a Fort no hay quien lo pare en su escalada mediática. Boyle se presentó al casting de Britain´s Got Talent (la versión original de Talento argentino) y quedó seleccionada. La noche de su presentación en el ciclo cantó I dreamed a dream (de la comedia musical Los miserables), y cautivó al jurado y a la audiencia. Nueve días más tarde, su actuación había sido vista cien millones de veces en Youtube: la doña anónima y de bajo perfil ya tenía la popularidad garantizada.

El cuerpo. La TV es imagen, y tanto Boyle como Fort imantaron la mirada de los espectadores con sus respectivas anatomías. Ella sorprendió con su aspecto desaliñado, su cabello desteñido y despeinado, sus cejas tupidas y su aspecto de ama de casa regordeta. De inmediato, su look fue discutido como un asunto de peso planetario. El, exhibe como un trofeo sus músculos de hierro, sus tatuajes, su mentón cincelado a bisturí, y deja que los medios conjeturen sobre lo que natura le ha dado y el quirófano le ha prestado.

El sexo. De Freud en adelante, no es un secreto que lo que ocurre entre las sábanas ajenas despierta curiosidad. Y a esta altura de la historia de la comunicación, sabido es que en la TV, el sexo vende. Fort, por exceso y Boyle, por defecto, ambos generan fantasías en relación a sus vidas sexuales. Ella apareció como una virgen de 47 años que decía no haber sido siquiera besada por un hombre. El, como un sex-symbol obligado a responder sobre sus gustos amatorios, y hábil para permitir que los rumores crezcan en el terreno de la ambigüedad.

El dinero. Fort armó su personaje en base a la figura del ricachón que dilapida millones en los placeres de este mundo. Boyle es la católica austera y desocupada que al convertirse en una estrella de la TV británica, gastó apenas 38 euros en un cambio de look.

La injusticia. Ambos llegaron a la TV con la certeza de poseer condiciones artísticas que el mundo aún no les había reconocido. Antes de ir a Got Talent, ella intentó en otros concursos pero la suerte no estuvo de su lado: no consiguió cantar más que en el coro de la parroquia. El cuenta que una discográfica le jugó la mala pasada cuando en vez de promocionar su carrera, se concentró en la de otro artista, Ricky Martin.

La derrota. Tanto Boyle como Fort perdieron la final de los concursos televisivos en los que compitieron. Ella quedó segunda en Got Talent, detrás del grupo de baile urbano "Diversity". El también ocupó el segundo puesto El musical de tus sueños, detrás de Silvina Escudero. A ambos les quedó la sensación amarga de haber sido víctimas de una injusticia del destino. "Valió la pena", dijo Boyle cuando le preguntaron si estaba arrepentida de haber participado. Y vaya si valió, fue nada menos que su trampolín hacia una carrera en el show business internacional. Y Fort, refunfuñó por el resultado sin conseguir disimular la satisfacción de haber logrado el objetivo: al cabo de 40 días, pasó de ser un empresario con vocación de cantante a ser una celebridad nacional con múltiples proyectos artísticos.

La fama. Boyle es una celebridad global. Fort, una celebridad argentina que quiere proyectarse al mundo. Para ello, busca asociarse a empresas que puedan darle el pasaporte hacia el olimpo internacional; por caso, Warner. A ella, la fama le llegó como un milagro y la dejó tambaleando. Al principio, pasó días de encierro intentando eludir las demandas de la prensa; rechazó la invitación que le hizo el presidente estadounidense Barack Obama para cantar en la cena anual de corresponsales en Washington porque, según dijo, la situación la pondría muy nerviosa; tras derrota final en Got Talent, fue internada en una clínica psiquiátrica. Fort se propuso ser famoso, invirtió toda su energía en esa empresa y está plantado con pies firmes en las arenas movedizas de la notoriedad.

Fuente CLARIN

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2 Comentarios en "Dos fenómenos del nuevo tiempo"

  1. Anónimo Says:
    3 de enero de 2010, 15:27

    Y SI LA DIFERENCIA MAS DESTACADA ES LO INNATO, EL DESEÓ SIEMPRE TRIUNFAR Y SER FAMOSO, LO BUSCÓ, LO ENCONTRÓ Y AHORA LO DISFRUTA COMO CORRESPONDE. APARTE EL IRRUMPE EN CUALQUIER LUGAR Y SE NOTA AL TOQUE QUE ENTRA UN ASTRO, UN IDOLO, PORQUE OPACA LA PRESENCIA DE CUALQUIER OTRA PERSONA, EN CAMBIO ELLA DIRA TIERRA TRAGAME CADA VEZ QUE LE PROPONEN ALGO EN PUBLICO..

  2. HILDA E. (Hablemos Claro) Says:
    10 de febrero de 2010, 10:49

    Hay algunas semejanzas que no voy a negar, pero sin desmerecer a Susan Boyle, creo que Ricardo tiene más armas para triunfar que Susan, quien tiene una voz espectacular, pero sólo para escucharla ya que su aspecto físico no la ayuda demasiado.

    Ricardo en cambio, a su voz cálida y hermosa, le agrega su rostro atrayente y su físico envidiable, además de un gran magnetismo, un gran carisma... que Susan no posee.

    Es innegable que Ricardo tiene armas para destacarse y triunfar, no solamente en discos. La prueba está que apenas aparece en cualquier lado, se arma un revuelo de gente a su alrededor.

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